
"Música en espera" es una comedia romántica dirigida por el debutante Hernán A. Golfrid y protagonizada por Natalia Oreiro, Diego Peretti y Norma Aleandro. Nuevo aporte a este género que continúa con la serie comenzada en el 2004 con "No sos vos, soy yo" (también protagonizada por Diego Peretti) cuya buena repercusion por parte del público en todos los casos reclama que sea mucho más explotado.
Diego Peretti interpreta a Ezequiel, un músico que tiene que componer la banda sonora de una película para pagar las cuotas atrasadas de un crédito bancario, pero carece de la inspiración necesaria para hacerlo. Es por eso que llama al banco para solicitar una entrevista con el gerente y mientras lo mantienen en línea escucha una música que resulta ser la ideal. Ahí es atendido por Paula, secretaria del gerente, embarazada y a punto de parir, cuyo novio la abandonó y no sabe como hacer para que su madre, que llega de visita desde Madrid, no se entere de que es una madre soltera. Entonces llegan a un pacto con Ezequiel en el cual él se hace pasar por el novio de Paula mientras ella lo ayuda a encontrar la melodía que tanto necesita, dando lugar a una serie de malos entendidos y situaciones sumamente cómicas.
Golfrid demuestra en esta su primera pelicula que es un director eficaz, ya que maneja correctamente las reglas del género y, ayudado por un trío de actores adecuados a sus respectivos personajes, obtiene como resultado una pelicula agradable que entretiene al espectador desde el principio hasta el final.
Un párrafo aparte merece el guión, que hace que una pareja tan despareja como la que forman Diego Peretti y Natalia Oreiro tenga un final feliz, utilizando como excusa dos situaciones insólitas unidas por el azar. Aunque lamentablemente ambos conflictos se resuelven demasiado rápido, desaprovechando así unas cuantas situaciones disparatadas que marcan la diferencia entre una buena comedia y una obra maestra del humor formada en la escuela de los grandes maestros como Charles Chaplin, Billy Wilder ó los Hermanos Marx.
Ojalá que el cine argentino siga generando este tipo de comedias eficaces y con buena repercusión en la taquilla, y que lo recaudado se convierta en el sustento económico sobre el cual pueden llevar a cabo sus proyectos los grandes directores de nuestro cine contemporáneo como son Juan José Campanella, Pablo Trapero, Lucía Puenzo ó Adolfo Aristarain.
Patricio Ferro
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